Tu cuerpo es el primero en hablar. Enséñale qué decir.

Puedes tener la mejor idea y aún así no convencer a los demás, porque tus hombros caídos, tu mirada inquieta y tu postura cerrada transmiten una inseguridad que en realidad no sientes. Esta es la habilidad que logra que tu cuerpo y tu mensaje estén en sintonía.

Las señales que nunca quisiste enviar.

  • En la reunión, presentas un argumento convincente, pero tus brazos cruzados y las rápidas miradas al suelo hacen que las personas te perciban en silencio como «inseguro» antes incluso de que tus palabras lleguen a su destino.
  • Te incorporas a un nuevo equipo y no sabes si das la impresión de ser una persona segura o rígida, cálida o distante. Excedes el límite y ahora sientes que estás actuando.
  • Alguien dice «suena bien», pero sus hombros se tensan y baja la mirada. Intuyes que algo no está bien, sigues adelante de todos modos y la verdadera objeción sale a la luz tres semanas demasiado tarde.
  • En un día importante quieres parecer sereno, así que te quedas muy quieto y te aferras a la mesa. Pareces nervioso, no tranquilo, y sientes cómo te oprime el estómago cuanto más se prolonga la situación.

Lo que podrás hacer

Haz que tu presencia esté a la altura de tu competencia

Compórtate de manera que tu postura, tus movimientos y tus pausas transmitan la impresión de que «esta persona sabe lo que hace» incluso antes de que hayas presentado tus argumentos. No permitas que una actitud nerviosa desacredite una idea que, de otro modo, sería convincente.

Capta lo que la gente no dice en voz alta

Fíjate en el cambio de postura, en cómo contiene la respiración, en esa mirada que desvía la vista y que indica que alguien tiene una duda no expresada, para que puedas ayudarle a resolverla mientras aún sea fácil hacerlo.

Mantén la credibilidad en los momentos decisivos

Mantén la compostura en los días más importantes, de modo que la calma se perciba como tal y la confianza se refleje claramente, en lugar de una quietud que pueda interpretarse como nerviosismo.

Un recorrido completo de 30 minutos, no una charla.

Un vídeo con una historia. Un fragmento de audio que puedes volver a escuchar mientras das un paseo. Un cuestionario para comprobar si lo has asimilado. Y 5 tácticas comprobadas en la práctica que podrás aplicar en tu próxima conversación.

Cada táctica es breve, específica y está diseñada para situaciones reales. Se desbloquean en cuanto comienzas.

5

estrategias que puedes poner en práctica hoy mismo

~30

minutos para completarlo

28

competencias en el curso completo

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